El autor Vienya Eroféiev, muerto a consecuencia del alcohol en 1990, representa junto a su ángel de la guarda su último día de vida en este mundo, para así poder salir del Purgatorio. Eroféiev en ese día pretende ver a su novia, y para ello toma el tren de cercanías que le llevará a Petushkí. Nunca alcanzará su destino. Desde la resaca matutina al ataque final de deliriums tremens se entremezclan historias pasadas, absurdos personajes ocasionales, y amargas e irónicas reflexiones sobre el alcoholismo y la sociedad soviética, todo ello punteado por el ritmo implacable de una cogorza mortal.