Otras actividades

Además de la creación y distribución de espectáculos teatrales, la Fundación desarrolla otra serie de actividades.


Docencia
:: Ponencias en programas Master. (Master en Artes y Técnicas del espectáculo Universidad del País Vasco- Euskal Herriko Unibertsitatea. )
:: Conferencias
:: Cursos específicos: Dirección, Dramaturgia, Interpretación etc.

Exposiciones
:: Las calles, vestidas de promesas. Exposición de carteles del Teatro Polaco + Saber más

Empresa
:: Realización de intervenciones en jornadas de empresa.
:: Role plays.

Agenda


:: Próximamente inauguraremos una brillante exposición de carteles del Teatro Polaco. Aquí tenéis un pequeño adelanto para ir abriendo boca.



Las calles, vestidas de promesas

En España, por lo general, no sabemos hacer carteles. Supimos quizá hace medio siglo, pero acabó por devoramos la colonización en forma de letraset. En teatro concretamente, empresarios y estrellas de magnitud dudosa han acabado por hacer del cartel una sopa de letras, una ampliación heliográfica del programa de mano, a veces incluso con sus anuncios y todo.

El cartel debería causamos la misma impresión que un exhibicionista abriéndose la gabardina, o al menos la que él soñaría producir. No nos puede dejar indiferentes, nos tiene que llamar la atención: "¡Coño! ¿Qué es eso?" De la imagen, de la extrañeza, del ... gancho, a la información.

Esa chistera con copa en forma de culo redondito, y además en campo de gules, anuncia un espectáculo que se llama "Marido y mujer". La chistera, en concreto, nos reenvía al nombre de su autor, Aleksander Fredro, un tío lejano de los boulevardiers. Un respetable sombrero, fundido con un culo inequívocamente femenino. ¿Hay quién dé más por anunciar un título... y un género? Cuando veo un cartel así, me están haciendo una promesa: vas a asistir a esto, exactamente a esto. Si, luego, los actores, o el director -o el técnico de luces- se equivocan, eso ya es harina de otro costal. En realidad, el cartel me propone una lectura del espectáculo que, al mismo tiempo, me invita a presenciar. La verdad es que a veces ocurre una cosa muy curiosa: el cartelista acierta, y la compañía titular no. ¡Gajes del oficio!



A lo que íbamos. Ya que nos venden electrodomésticos, poniéndonos monigotes en las paredes de la ciudad, que cuenten con los grafitti del Muelle o de Bleck la Rata. La belleza debería estar en las calles, no en los museos. Y los carteles podrían ser algo así como la ropa interior de la Gran Vía.
Los polacos saben mucho de eso. O, si no, eche usted una ojeada a esta exposición, y después hablamos.



Ángel Facio

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